Mi papá, mi héroe

Este es un escrito especial, esta vez en honor a un hombre especial en mi vida. He escrito publicaciones sobre algunas mujeres increíbles en mi vida. Bueno, hay algunos hombres maravillosos en mi vida también. Como el Día del Padre se celebra en junio en los Estados Unidos, dedico este escrito a mi padre, Angel Manuel “Neco” Alvarado.

Mi papá, Neco Alvarado

Crecí en un área rural, en una casa llena de niños. Soy muy afortunada de que mi padre haya estado allí mientras crecíamos. Entiendo que hay una mayoría de personas que pasan la infancia sin su padre. También entiendo que la sociedad que conocíamos está cambiando. Muchos hombres son capaces de cuidar a sus hijos solos. Igual que muchas mujeres son capaces de criar a sus hijos sin un padre. Pero, en mi opinión personal, sería ideal para los niños tener una buena relación con sus padres. No siempre es posible, lo sé.

Tanto mi padre como mi madre crecieron sin su padre en la casa. Mis dos abuelos se mudaron a los Estados Unidos para buscar trabajo y dejaron a sus familias atrás. Mi abuelo paterno se volvió a casar dos veces. Mi abuela paterna creció sin su padre en la casa.

Mi papá es el primer hijo, el mayor de tres hijos de su madre y el mayor de siete hijos de su padre. Cuando tenía cinco años, su padre se mudó a Nueva York. Así que su madre, con sus 3 hijos, regresó con su madre. Vivían con su mamá, su abuela y su tío. Todos los adultos eran muy estrictos con ellos. Mi papá aprendió a estar siempre vigilando y ayudando a sus hermanos.

Mi papá con su mamá

Después de graduarse de la escuela superior, decidió unirse al Ejército de los Estados Unidos. Su entrenamiento fue en Fort Dix en Nueva Jersey y en Fort Riley en Kansas. Allí pudo ver la nieve por primera vez. Luego fue enviado a Alemania, donde permaneció durante tres años y medio. Finalmente, estuvo en Fort Hamilton y Fort Drum en Nueva York. A su regreso, se registró en la Guardia Nacional de Puerto Rico, ubicada en nuestro pueblo natal de Coamo. Con la Guardia Nacional viajó a Panamá, Ecuador, Honduras y regresó a Alemania. Mientras estaba en la Guardia Nacional, recibió el apodo “Plátano”, por ser de una comunidad rural (del campo).

Mi papá: soldado y policía

Cuando regresó a la Isla, también se inscribió en la Academia de Policía de Puerto Rico. Ahí es donde aprendió a conducir motoras (motocicletas), una de sus mayores pasiones. Como niños, siempre lo recordamos en su motora. Siempre que era posible, él nos daba un paseo. ¡A todos nos encantaba andar en la motora con él!

Las motoras son su pasión
Papá Neco y Mamá Raquel

Cuando nuestra mamá decía “espera a que tu papá llegue a casa”, solíamos entrar en pánico cuando escuchábamos el ruido de la motora a lo lejos. Se pueden imaginar cómo nos sentíamos. Era policía y también soldado, y era un padre estricto. Nos llamaba a la mesa, todavía con su uniforme, preguntaba qué había pasado y decía “asegúrate de que no vuelva a pasar”. Bueno, como adultos, nos hemos dado cuenta de que no había razón para entrar en pánico, pero de niños, solíamos asustarnos.

Durante nuestra infancia, estábamos acostumbrados a verlo vestido en uniforme. Como oficial de policía, trabajó muchos años en motora. Nos encantaba ir a los eventos para verlo, un ejemplo era la Media Maratón de San Blás. También nos encantaban todos los desfiles militares, donde pudimos verlo participar. Siempre pensamos en él como un hombre muy valiente y honorable. Nos enseñó a hacer lo correcto, a ser la mejor persona, a evitar la controversia y a ayudar siempre a los demás lo mejor que podamos.

Antes de retirarse de la Guardia Nacional y de la Policía, pasó de la Guardia Nacional a la unidad de la Policía Militar 480 en San Juan, Puerto Rico. Fue con esta unidad que le tocó participar en los conflictos del Golfo Pérsico en Kuwait (Guerra del Golfo), como parte del grupo militar que supervisaba a los detenidos. Al regresar, pudo retirarse.

Izquierda- Graduado de entrenamiento básico
Derecha- Retirado después de
30 años de servicio.

Otra de las pasiones de mi papá es su guitarra. Él siempre tiene su guitarra con él. Aprendió a tocar la guitarra a una edad temprana, observando al primo de su mamá, David, que era su vecino. Nunca aprendió a leer música, pero puede escuchar una canción y tocar los acordes hasta que puede tocar la canción completa. Cuando éramos niños, solíamos ir a cantar parrandas durante la Navidad. Si no podía conseguir que otros miembros de la familia o amigos fueran, pues solo íbamos nosotros. Él tocaba la guitarra y nosotros cantábamos.

Siempre con su guitarra en mano.

Una cosa más que siempre le ha apasionado es su familia. Mi mamá y mi papá siempre estaban juntos. Pensamos que estaban enamorados desde su adolescencia temprana, porque vivían en el mismo vecindario e iban a las mismas escuelas. Pero le preguntamos, y él dijo: “Estaba interesado en tu mamá cuando volví del Ejército”. Tuvieron seis hijos, éramos seis uno tras otro. Nacimos en un orden particular: un niño, una niña (yo), un niño, una niña, un niño, una niña. También nos nombraron de una manera particular: todos tenemos los nombres por alguien de la familia. También el segundo nombre de todos los niños es Manuel (después de nuestro padre), y el segundo nombre de todas las niñas es Raquel (después de nuestra madre).

Hermanos Alvarado
Papá Neco y Mamá Raquel

Les pedí a mis hermanos y a mis primos, los hijos de su única hermana, que compartieran una historia, un recuerdo que aprecien de él. ¿Su respuesta? “¡Tengo demasiadas historias! ¡Es difícil elegir sólo una!” Sí, todos ellos tuvieron esta reacción. Todos ellos saben que nuestro papá es un narrador natural. Siempre tiene una historia de la que hablar: de cuando crecía, de sus años en el Ejército o de sus años como policía. Se sienta y dice “déjame contarte una historia”, y tiene la atención del oyente. Me han dicho, al igual que mi hermano José y mi prima Aura, que al igual que él, somos contadores de historias. Parece ser un rasgo de Alvarado.

Tengo muchos recuerdos que puedo compartir. De niña, él siempre traía un periódico y siempre hacía el crucigrama. Así que comencé a leer el periódico e intentar el crucigrama, igual que él. Había una cosa, bueno, dos, que no me gustaban. Ahora, de adulto, puedo mencionar esto. Era un papá estricto y un papá que favorecía a los niños, los varones “niños-primero”. Nos quiere mucho a las niñas, pero no nos permitían salir como queríamos. A los niños se les permitía ir a jugar a cualquier parte. No le gustaba que los niños jugaran en la habitación de las niñas y viceversa. Los varones tenían privilegios. Los niños aprendieron a conducir y tenían licencias cuando cumplieron 16 años. No obtuve mi licencia de conducir hasta los 20 años, y mi hermano de 16 fue quien me llevó a conseguirla.

Pero a medida que crecí, compartí algunos momentos especiales con él. Cuando fui a la universidad, me mudé a San Juan. Estaba a una hora y media de la casa. Él estaba trabajando con la oficina de seguridad del Gobernador. Si necesitaba ir a casa, solía llamarlo para que viniera a buscarme. Tuvimos buenas conversaciones, y disfruté de momentos a solas con él.

Mi papá y yo

Mi hermano mayor, Angel Manuel Jr, su primer hijo, se convirtió en policía. Fue apodado “Nequito” por nuestro padre. En algún momento de su carrera, fue asignado a trabajar como parte del personal de seguridad del Gobernador de Puerto Rico. Bueno, nuestro papá también trabajó como oficial de seguridad para un gobernador anterior. Sus compañeros de trabajo, los que habían trabajado con nuestro papá, solían llamarlo “Alvarado Junior” o “Platanito”. Recuerda que una vez nuestro padre, que trabajaba para el Gobernador como acompañante (escolta), quiso ir a revisar el evento al que asistían. Dejó su motora sola. Todo el personal de escolta y seguridad lo dejaron atrás.

Mi hermano Francisco Manuel, Franky, es el hijo del medio. Él recuerda que, de niño, quería convertirse en policía. Más tarde, se graduó de Ingeniería. También recuerda que cuando tenía unos 15 años, quería conducir. Lo quería tanto, que solía viajar con nuestro papá a casi todos los lugares a los que iba. Una vez estaban en la tienda del vecindario, y Papá lo iba a dejar conducir, cuando un señor, un amigo, dijo que no tenía quien lo llevara. Papá le dijo que lo llevaría, pero no le dijo que Franky era el conductor. Franky comenzó a mover el carro, y el señor dijo: “Espera, ¿este niño sabe cómo conducir?”. Se puso tan nervioso, que accidentalmente pisó fuerte los frenos. El señor saltó en su asiento, casi llegando al asiento delantero.

Ahora, de adulto, Franky es el único hijo varón que aún vive en Puerto Rico. A menudo nos cuenta los intentos de nuestro papá para reparar cosas en la casa, haciéndolo a su manera. A esas reparaciones las llamamos “Necadas”. A veces funcionan, otras veces no.

Mi hermano José Manuel es el hijo más joven. Lo llamamos Chepo, Papá siempre lo ha llamado José. Siendo el hijo más joven, Papá tiene una debilidad por este hijo. Compartió conmigo que cuando comenzó a trabajar como oficial de corrección, ya adulto, Papá le dijo que confiara en él como un amigo. Él dice que el respeto siempre está ahí, pero es lo mejor que le había dicho Papá.

Mi hermana Lilliam Raquel, Lilly, es la hija del medio. Ella se graduó de Agrimensura. Ella es la única hija que todavía vive en Puerto Rico. Ella recuerda cuando se mudó a nuestra pueblo natal, nuestra mamá ya estaba enferma de Alzheimer y no podía recordar nuestras caras, especialmente la de nuestro padre. Él todavía iba a visitarla, y pasaba tiempo con ella. Una enfermera le preguntó por qué pasaba tanto tiempo con ella, si ella no podía reconocerlo. Él le dijo que él sí la recordaba, que era su esposa y la madre de sus hijos. Así que pasaría todo el tiempo que pudiera con ella.

Mi hermana Hilda Raquel, Tita, es la hija más joven. Ella es la que vive en España. Su hija es la primera nieta y la llamó Angelly. Ella recuerda que cuando vivía en nuestro pueblo natal, cuando ya era adulta y tenía sus hijas, siempre podía contar con él. Si su auto se descomponía, o si necesitaba que alguien la recogiera en el aeropuerto, lo llamaba y él iba a cualquier parte en cualquier momento.

Mi prima Aura recuerda que, cuando él viajaba fuera de Puerto Rico, solía escribir cartas a su mamá, que era su hermana. Ella le preguntó si podía escribirle, así que comenzó a enviarle cartas y él le respondió. Ella le encantaba cuando él venía a su casa de visita, especialmente cuando él la paseaba en su motora.

Mi primo Alex, que es su ahijado, recuerda que su madre, como escribí antes, siempre tuvo un apodo para todos. Bueno, mi papá hacía lo mismo, siempre tenía un apodo para cualquiera. Ella solía llamar a Alex “Platanito”, porque se parecía a él. Y como él tenía pecas, ella lo llamaba “Platanito maduro”.

Bueno, él no era el único al que llamaban “Platanito”. Cuando empezamos la escuela, ya que teníamos edades tan cercanas, todos teníamos que tomar el autobús escolar juntos. Uno de los choferes de autobús nos llamaba “Platanitos”, y otro nos llamaba “Nequitos”. Todavía somos conocidos como “Platanitos” o “Nequitos”. Mi hermano Angel fue llamado “Platanito” en el trabajo durante muchos años.

Mi primo Adán me dijo que considera a su tío “nuestro Angel” (como su nombre), nuestra bendición. Él lo aprecia y lo respeta tanto que nombró a uno de sus hijos Angel en su honor. Él lo llamó nuestro “Hombre de Hierro”, describiendo cómo él siempre está ahí para todos nosotros, de cualquier forma que él pueda ayudar. Él siempre está listo para ayudar, para ir a cualquier parte en cualquier momento. A Adán (y Alex) le gusta visitar a su tío y jugar dominó con él.

Mi prima Adriana lo recuerda venir a su casa cuando era más joven, siempre con una historia y siempre de buen humor. ¿Su mejor recuerdo? cuando le daba un paseo en su motora.

Adriana, Papá, Amnerys, Alex

Amnerys es nuestra prima más joven, la que se convirtió en soldado, como su tío Neco. Sabemos que está muy orgulloso de ella, siendo la única sobrina que se unió al Ejército, como él. También recuerda cómo él llegaba a su casa siempre con sus historias y de buen humor. ¿Su mejor recuerdo? Igual que sus hermanas Aura y Adriana, cuando él la llevó en su motocicleta. Ella recuerda que él vino solo, y le preguntó si quería ir con él y la llevó hasta la ciudad. Cuando estaba entrenando en el ejército, a menudo pensaba en él, ya que él había pasado por ese mismo entrenamiento muchos años antes que ella.

Mencioné esto cuando escribí sobre mi mamá: si aún tienes a tu papá en tu vida y tienes una buena relación con él, mi consejo es que intentes mantenerte en contacto. No importa las diferencias de opiniones, o las diferentes situaciones en las que pueda estar en desacuerdo (a menos que sea algo importante o un tema difícil) trata de mantener la comunicación. Hazle saber cómo estás, pregúntale cómo le está yendo.

Papá Neco con sus 6 hijos, 1 yerno, 4 nietos, y 1 bisnieto (2014)
Papá Neco con 8 de 12 nietos (2013)

Es 2019, mi papá todavía vive en la casa donde crecimos. Él todavía disfruta nuestras conversaciones y nuestras visitas. Todavía disfrutamos y amamos sus historias. Todavía lo admiramos y disfrutamos de su compañía. Él todavía quiere ayudarnos a todos. En 2020, es su 80vo cumpleaños. Él tiene la misma energía, la misma disposición de ayudar, la misma disposición de pasarlo bien. Él todavía corre su motora y disfruta cada vez que puede estar con nosotros. Tiene 12 nietos: Angelly Denisse, William Joel, José Emanuel, Carolina, Adlih Cristal, Shelibette, Francisco Manuel (Frankito), Miriam Raquel, Lismarie, Angel Manuel, Fabiola y Kevin Michael. Tiene 2 bisnietos, Carlos Yahir y Jannuel Eliezer, a quienes también ama mucho.

Papá Neco con sus 2 bisnietos (2018)

Todos todavía lo vemos como nuestro héroe. Todavía tenemos ese recuerdo de nuestra infancia, de cuando nuestro padre regresaba a casa con su uniforme de soldado o de policía en su motora. Vivo lejos de casa, pero cuando voy de visita, a él le gusta hacer café, ya que es una de las cosas que disfrutamos juntos. Disfruto mi tacita de café, especialmente con mi papá. ¡Bendición, Papá! ¡Salud!

For English version https://fullofcoffee.blog/2019/06/16/my-father,-my-hero

4 thoughts on “Mi papá, mi héroe

  1. Que bello este escrito, sabes que tu papá y tu mamá siempre serán especiales y por consiguiente ustedes sus retoños. Dios los bendiga!!!❤

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  2. De mi parte, me prometi no dejarlo solo, aunque no vivo en su misma casa. De vez en cuando lo visito aunque sea para recoger las cartas. Yo se que a pesar que mami estuvo en un centro de cuido, nunca la dejo sola. Cada vez que tenia oportunidad iba a verla, la peinaba, le cortaba las uñas. Aunque solo fuera a sentarse a su lado, hasta que la enfermera le decia: Don Angel la visita se acabo a las 5 y usted sigue aqui…

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